Job 19:25
“Pero yo sé que mi Redentor vive, y que al fin se levantará sobre el polvo”
Mi Redentor Vive Hoy
Job estaba en el fondo de un pozo muy profundo. Había perdido a sus hijos, su salud, sus bienes y el apoyo de sus amigos más cercanos. Estaba sentado en cenizas, rascando sus llagas, escuchando a todos decirle que Dios lo había abandonado. Y sin embargo, en medio de todo ese dolor, Job dijo algo que todavía resuena miles de años después: "Yo sé que mi Redentor vive".
Esa palabra "Redentor" tenía un significado muy concreto en el mundo de Job. En el antiguo Cercano Oriente, el redentor era un familiar cercano que intervenía para rescatarte cuando tú no podías rescatarte a ti mismo. Job estaba diciendo que tenía a alguien así, alguien que no solo estaba dispuesto a ayudarlo, sino que estaba vivo y podía actuar.
Lo más importante aquí es que la esperanza de Job no estaba puesta en que su situación mejorara, sino en una Persona. Hoy, mirando hacia atrás a través de toda la Biblia, sabemos que el Redentor al que Job apuntaba es Jesucristo. Jesús es quien entró en nuestra situación, pagó una deuda que nosotros jamás podríamos pagar, y resucitó de entre los muertos para que la muerte no tuviera la última palabra.
Quizás tu vida se parece mucho a la de Job en este momento, con todo derrumbándose de maneras que nunca esperabas. La buena noticia es la misma para ti que para él: tu Redentor vive. No está lejos ni en silencio. Está resucitado, está presente y está de tu lado.
Hoy, haz tuya la confesión de Job. Dila en voz alta si lo necesitas: "Yo sé que mi Redentor vive". Esa verdad es suficiente para sostenerte en cualquier cosa que estés viviendo.
La resurrección es la piedra angular de todo el edificio cristiano.— Billy Graham
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